Tras la derrota de Japón en la Segunda Guerra Mundial, Kazuko y su madre abandonan Tokio y se instalan en una modesta casa de campo, obligadas a adaptarse a una vida muy distinta de la que conocieron como miembros de la aristocracia. Mientras su madre se aferra a las costumbres de un mundo que desaparece, Kazuko intenta encontrar un lugar en la nueva sociedad, al tiempo que espera el regreso de su hermano Naoji, marcado por la guerra y por sus propios conflictos. Sol poniente sigue a una familia enfrentada a la pérdida de su posición, sus certezas y las formas de vida que hasta entonces habían definido su existencia.