En la tercera entrega del arco narrativo de Durtal, La Catedral traslada el centro de atención a la ciudad de Chartres y a su catedral como objeto de contemplación histórica, artística y espiritual. A través de la mirada del protagonista, la novela examina la arquitectura gótica, la simbología medieval, las vidrieras y la tradición litúrgica, integrando erudición, reflexión estética y pensamiento religioso. Más que desarrollar una trama convencional, el texto se construye como un estudio detallado del significado cultural y teológico del templo.