En esta cuarta y última entrega del arco narrativo de Durtal, L’Oblat presenta la vida del protagonista tras su retiro espiritual en la abadía de Ligugé, donde adopta la condición de oblato benedictino sin tomar votos monásticos. La obra describe su integración en la rutina litúrgica, su relación con los monjes y su progresiva adaptación a una existencia regida por la disciplina, el silencio y la contemplación. A través de observaciones detalladas sobre la vida religiosa, la arquitectura monástica y la espiritualidad católica, el texto se centra en la transformación interior de Durtal y en su intento de reconciliar su sensibilidad estética con las exigencias de la fe.