En medio de una creciente agitación obrera, un gobernador provincial ordena reprimir una manifestación que termina en tragedia. A partir de ese momento, el peso de la responsabilidad, la tensión política y el temor a las consecuencias transforman su vida cotidiana en un conflicto interior. Con su característica profundidad psicológica, Leonid Andréiev explora la culpa, el poder y la fragilidad de la conciencia frente a la violencia del Estado y el descontento social.