Célestine, una joven criada parisina, llega a una casa burguesa de provincias para trabajar al servicio de la familia Lanlaire. A través de su diario, relata sus experiencias con distintos patrones, las relaciones entre los miembros del servicio y los acontecimientos de la vida doméstica. Sus recuerdos y observaciones revelan las costumbres, los prejuicios, los abusos y las contradicciones de la sociedad francesa de finales del siglo XIX, mientras ella misma intenta abrirse camino en un mundo marcado por las diferencias de clase.