Traduciendo Soy un Gato
Traducir del japonés al español latinoamericano de manera automática por medio de nuestro Book Workshop presentó retos únicos para alguien quien no domina ese lenguaje, como lo es un servidor.
Desde las anotaciones estilo ruby para los textos en japonés donde, para facilidad del lector japonés actual, se anota sobre el texto la pronunciación en el silabario moderno para términos arcaicos. Hasta los términos profundamente arraigados en la cultura japonesa y para los que, en la mayoría de las veces, no existe un término equivalente en los lenguajes occidentales.
Esto exigió numerosas iteraciones y revisiones en las que, por ejemplo, nuestros modelos de lenguaje se empeñaban a traducir "hakama" por el falso equivalente de "pantalones", "engawa" como pórtico o "shaku" por pie (unidad de medida imperial). En tales casos, para términos altamente culturales y únicos del japonés se optó por la transliteración. Lo que tiene como consecuencia un texto con una textura altamente japonesa.
De igual manera, y siguiendo nuestra línea extranjerizadora, un texto tan rico en onomatopeyas solamente se puede asimilar como Soseki originalmente la ideo al preservarlas; otras ediciones eliminan un "hacía miau-miau" con simplemente un "ronroneaba", estos es correcto pero pierde el estilo del autor.
En nuestras traducciones del japonés es imperante que el lector se pueda transportar y vivir, en la manera más posible, esa extrañeza de una cultura oriental tan única como la de Japón. Gracias a nuestros experimentos con este texto ahora podemos ofrecer traducciones igual de cautivadoras para autores míticos de esa isla como Ozamu Dazai o Ryunosuke Akutawaga.