Traduciendo Moby-Dick
En el contexto contemporáneo se entiende que la traducción es una interpretación de un texto original pero también hay matices en cuanto al nivel de interpretación que le puede dar un traductor a su obra. En específico se tienen dos vertientes: la domesticación y la extranjerización.
En la tradición del español (o castellano), por lo general se opta por la domesticación. Se traduce para que el texto pueda ser leído por completo en el propio idioma, eliminando las palabras prestadas y reemplazándolas por palabras semejantes, muchas veces sacrificando la intención original del autor. En otras ocasiones el traductor se empeña incluso en simplificar metáforas (convirtiéndolas a similes, o peor, explicándola por completo).
Recuerdo una vez que leí En el Camino por Kerouac, traducción de Anagrama. Narrando sobre los platillos que consumía a su llegada a México el traductor decidió que "puré de judías pintas" era una traducción idónea para "refried beans", como mexicano esto me expulsó por completo del texto, me sentí incluso insultado.
En otra ocasión al leer la traducción de Sumisión por Houellebecq, también de Anagrama, en la sección en la que el protagonista expone que el hombre desea dos tipos de mujeres y sólo puede tener una, "la ama de casa" o "la muchacha". ¿Muchacha? Al revisar la versión en inglés, ahí el traductor no se tomó la libertad de ablandar el lenguaje y lo hizo como "whore", devolviéndole completamente el contexto real del autor.
Esto nos lleva a la traducción Guijarro de Moby-Dick; o, La Ballena (título conscientemente elegido para respetar la decisión estética original del autor), en donde se pueden observar préstamos extranjeros al español como chowder, potluck, wigwam, brit, entre muchas. Traducir tales palabras le quita el contexto americano a tal obra: traducir "chowder" a "crema de almejas" caería en el mismo error que traducir "refried beans" a "puré de judías pintas", es correcto semánticamente pero completamente ajeno a la visión del autor.
Yéndonos más allá de simples palabras, la traducción domesticadora pretende también hacerlo con la sintaxis, eliminando repeticiones, tropiezos o incluso puntuación para que el texto se lea como escrito por un autor erudito del Siglo de Oro Español. Es otro de los rompimientos que conscientemente se realizó para la traducción de este libro. Ismael le habla al lector como si él fuera otro marinero, jactándose de sus andanzas con sus "tall tales", narra, se corrige a sí mismo, divaga, repite, es una obra completamente lírica en ocasiones.
Esta postura se extiende al resto de las traducciones de Editorial Guijarro: se permiten los préstamos, neologismos, sintaxis extranjeras que te obligan a releer. Para nosotros la traducción es un lente por el cual podemos experimentar diferentes modos del pensamiento, enriqueciendo así nuestro propio idioma.