Sobre las "traducciones automáticas"
Existen muchas críticas (algunas constructivas y algunas otras basadas en el imaginario colectivo) sobre las traducciones automáticas o realizadas con ayuda de inteligencia artificial. La industria editorial heredada quiere imaginar que solamente un ser humano, que con el arduo sudor de su frente pasa días y noches que se convierten en meses y años, frase por frase con la ayuda de su diccionario bilingüe, puede traducir un manuscrito.
Son, en pocas palabras, partidarios de la Teoría del Valor del Trabajo. Teoría que fue sobrepasada hace ya mucho tiempo por la industrialización de la sociedad; uno podría argumentar que un producto artesanal es superior a un producto industrializado pero si vemos el precio de lista de ambos el consumidor se irá por el que le resulte más útil en relación de su precio, dejando lo artesanal como una opción premium.
En el ámbito literario esta disrupción primero se vivió cuando Gutenberg creó la imprenta, de la noche a la mañana miles de monjes que habían dedicado su vida a copiar manuscritos a mano súbitamente perdieron su modo de vida. Las consecuencias para la sociedad, sin embargo, fueron enteramente positivas: desde el colapso en los niveles de analfabetismo hasta la ola expansiva de creación literaria que le prosiguió.
La traducción, en contraste, incluso hasta hace poco no se había podido industrializar. Los modelos de machine learning de Google Translate aún estaban en su infancia hace menos de 15 años, útiles para la traducción utilitaria o meramente para el uso "doméstico". Servicios para traducción masiva de textos legales, corporativos y de entrenamiento técnico surgieron hace apenas 10 años con el objetivo de localizar textos donde la neutralidad en la redacción es importante.
No fue hasta el advenimiento de los modelos de lenguaje avanzados y su reciente masificación que se les puede utilizar para traducir prosa literaria con directrices específicas, glosarios, retención de estilo y continuidad de la voz (admisiblemente con resultados mixtos, ventanas de contexto limitadas y de tokens de salida insuficientes).
Hoy, en Editorial Guijarro no solamente hacemos uso de ellas sino que creamos nuestros algoritmos propietarios para traducción de obras literarias completas del mayor arte y entregar traducciones que desploman esa Teoría del Valor del Trabajo y dan paso a la Teoría de la Utilidad del Valor en esta industria tan sedienta de innovación.