Sobre introducciones, anotaciones, glosarios, etc.
Es una práctica común rodear las obras literarias de un aparato editorial cada vez más extenso: introducciones firmadas por académicos, anotaciones que explican o traducen, glosarios de términos históricos, cronologías, ilustraciones añadidas y material biográfico sobre el autor. Todo ello se presenta como un valor agregado para el lector.
Sin duda, estos elementos facilitan la lectura y, en otros tiempos(cuando la información no estaba al alcance inmediato), cumplían una función importante: acercar las obras más allá del Lector Modelo que describe Umberto Eco.
Pero también constituyen una forma de intervención. La obra deja de ser únicamente lo que el autor escribió y pasa a convertirse en una experiencia guiada, anticipada, en muchos casos parcialmente resuelta antes de comenzar.
En Editorial Guijarro rechazamos esa mediación dentro del texto. Presentamos la obra como fue concebida: sin introducciones que condicionen su lectura, sin anotaciones que disipen toda duda en el instante en que aparece, sin glosarios que sustituyan la necesidad de detenerse.
Leer no es un acto pasivo. Implica enfrentarse al texto sin garantías: detenerse, inferir, investigar, releer, incluso no comprender del todo. Ese esfuerzo es parte esencial de la experiencia, no un obstáculo.
Dentro de nuestras ediciones, la obra permanece intacta.